jueves, 17 de noviembre de 2011

018 - El ninja que vivía al lado del inodoro.

- ¡Andá a lavarte las manos! - le gritó su vieja, sacadísima.
Resignado, se preparó para pelear por el jabón con el ninja que vivía al lado del inodoro.
No era tan difícil, porque el ninja medía apenas veinte centímetros de estatura, pero tenía una espada afilada, y era infinitamente molesto.

lunes, 14 de noviembre de 2011

017 - El karma.

Se le cayó el jabón en el inodoro. Se hizo el boludo, y tiró la cadena. Al rato, una nube de espuma, mezclada con cosas hediondas, empezó a salir. Se hizo el boludo, cerró la puerta, y salió. La nube lo siguió, gritando su nombre, por el resto de su vida.

viernes, 11 de noviembre de 2011

016 - Los baños del paraíso.

En el paraíso, los baños son infinitos: uno para chanchos, otro para ninjas y contorsionistas, otro para chicas de ocho años, uno en el que los ricos se entretienen tratando de cagar a través del ojo de una aguja.

martes, 8 de noviembre de 2011

sábado, 5 de noviembre de 2011

014 - El atentado.

Cuando tirara la cadena, la bomba explotaría.
Se salvó por asqueroso.

013 - El Tronco Marioni

El Tronco Marioni era un luchador. Estaba acostumbrado a que la vida le dijera que no, y estaba acostumbrado a convencerla de que sí. Por la fuerza, si era necesario.
Cuando trató de entrar al baño, y una fuerza misteriosa trabó la puerta desde adentro, al Tronco no le gustó. Y menos, cuando una voz misteriosa dijo:
- ¡Ocupado!
Luchador como era, Marioni empezó a empujar, y empujar la puerta.
- ¡Oiga, estoy yo! - gritó algo, desde adentro del baño.
Como empujar era inútil, el Tronco buscó un hacha, y empezó a quebrar la puerta.
- ¡¡Eh, qué hace!!
El Tronco Marioni estaba acostumbrado a hacerle frente a la adversidad. Cuando la puerta no era más que un montónb de maderas deshilachadas, la tumbó de una patada. Un tipo medio petiso, con un bigote finito, se subió los pantalones, y trató de salir corriendo.
El Tronco lo ignoró, se paró frente al inodoro, se bajó la bragueta, y, con el hacha apoyada en el hombro, paladeó el fruto de sus esfuerzos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La criatura misteriosa.

Al entrar en el baño, sintió que alguien la estaba persiguiendo. Era una sensación molesta y persistente. Tuvo miedo de bajarse los pantalones, pero la necesidad era más fuerte. Se sentó, mirando alrededor, tratando de identificar qué era esa presencia, eso que sentía.
Estaba en mitad de la meditación, cuando sintió que algo chocó contra la puerta, una y otra vez.
Gritó. ¡Quién no!
Por debajo de la puerta, se sintió el aliento tibio de una bestia desconocida. Algo, que la estaba olfateando, con hambre, con lujuria, quién sabe.
Volvieron a sentirse los golpes en la puerta. Como si esa cosa estuviera tratando de tirarla abajo.
Tímidamente, ella dijo:
- Ocupado...

Nunca más volvió a escuchar a esa cosa, fuera lo que fuera. Tampoco volvió a entrar en un baño, nunca más.